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Testimonios SPD®
Indice del artículo
Opinión de Elena Casado Montalbán
Opinión de la Farmacia SANCHEZ-SECO FRAILE
Opinión de la Farmacia SANCHO
Opinión de Yolanda Turmó Escobar
Opinión de Miren Loubet
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Opinión de Elena Casado Montalbán

Hola a todos:

Soy Elena Casado Montalbán, farmacéutica titular, desde hace ya veinticuatro años, en el Valle de Trapaga, un pueblo de trece mil habitantes en la margen izquierda de Vizcaya. Conmigo trabajan otras dos farmacéuticas, además de un gerente y una auxiliar.

Yo creo que fue hace unos veinte años, cuando en un curso que no recuerdo sobre qué era, nos presentaron unas fotos en las que se veía cómo en Inglaterra se preparaba la medicación de forma individualizada a las personas polimedicadas en unas cajitas, que recuerdo eran azules. Aquello me llamó la atención y eso que por aquel entonces era raro que un paciente trajera cuatro recetas juntas a la farmacia.

Cuando años más tarde Rafa Borrás, del Colegio de Barcelona, vino a Vizcaya a presentar los SPD no dudé que este sistema de trabajo cubría una inquietud que teníamos en la farmacia ya que la preocupación sobre cómo se tomarían todos los medicamentos que les metíamos en la bolsa iba en aumento.

A pesar de mi convencimiento de que este sistema de trabajo sería de gran ayuda, la acogida no pudo ser más fría. Tardamos dos años en captar nuestro primer paciente. La gente era muy reticente a dejar sus medicamentos en depósito en la farmacia y en definitiva a cualquier novedad. Pero claro, estoy hablando de hace unos diez años. Ahora todo ha cambiado, el SPD es algo conocido e incluso retribuido.

A lo largo de estos últimos años, hemos trabajado con este sistema con un total de ciento cuarenta pacientes. Nosotros tenemos una residencia pequeña, de poco más de veinte camas, funcionando de esta forma y el resto han sido y son pacientes ambulatorios. Mensualmente preparamos unos veinticinco para la residencia, cuatro acogidos al convenio de asistencia domiciliaria de nuestra comunidad y por lo tanto sufragados por nuestro Departamento de Sanidad y otros ocho son pacientes ambulatorios que se lo costean ellos.

Estos cerca de cuarenta pacientes mensuales en SPD nos suponen trabajo y preocupaciones, pero la sensación que tenemos es que con ellos estamos intentando hacer nuestro trabajo de la mejor forma posible. Cuando trabajas en el mostrador yo tengo la sensación de estar todo el día “apagando fuegos”: “Manoli, cuidado con la Digoxina, si notas estos síntomas (….) me avisas, que no te han mandado descansar y se te puede acumular…”. “Fulano, mire que le escribo aquí en la cajita, con rotulador gordo cómo lo tiene que tomar…”.Creo que en estos tiempos es poco serio que trabajemos así y nos acabamos quemando.

Con los pacientes que tenemos en SPD es completamente diferente ya que partimos de que conocemos su historia farmacológica y no tenemos que andar a salto de mata a ver qué es lo que toman. Por otro lado, la relación con los médicos de estos pacientes es mucho más cercana y tolerada. Éstos no tienen sensación de intrusismo y entienden muy bien nuestro trabajo. De hecho son ellos los que acaban enviándonos los pacientes a la farmacia.

Las personas a las que se lo preparamos están contentísimas, nadie se nos ha quejado. Pero los que de verdad valoran esta forma nueva de trabajar que les ofrecemos en las farmacias son los cuidadores, bien sean contratados o familiares. Es una despreocupación que para muchos no tiene precio.

Otro colectivo que también lo ha acogido maravillado, es el servicio de Urgencias, porque cuando un paciente acude con el blister en el cual consta todo lo que toma, incluso la medicación fuera blister, literalmente ven el cielo abierto.

Yo recuerdo cómo antes en los hospitales, la medicación no era individualizada y te dejaban encima de la mesilla la caja entera de medicamentos para que te los fueras tomando. Hoy en día eso nos parecería cuando menos “rarísimo” y un despilfarro . En cambio en las casas nos parece lo normal.

También hay que decir, que este sistema de trabajo, no está enfocado para todo tipo de pacientes, bien porque unos son válidos plenamente y otros que por problemas propios no se adaptan. Y tampoco creo que haya que imponerlo. A las personas mayores hay que respetarles su voluntad por mucho que creamos que lo que les ofrece es mejor para ellos. Pero nos está resultando de una gran ayuda a la hora de trabajar de una forma más racional y más satisfactoria.

Hace unas semanas me preguntaba un concejal de un ayuntamiento al que le presentamos el SPD que ¿porqué los farmacéuticos queríamos trabajar más?. Le expliqué cómo a través de los años la labor del farmacéutico ha ido cambiando. Antiguamente, nuestra labor consistía básicamente en la elaboración de fórmulas, después en la custodia y dispensación de los medicamentos ya fabricados por los laboratorios, pero que hoy en día la sociedad demanda servicios y que seguro que si él tuviera una persona mayor en casa polimedicada estaría mucho más tranquilo funcionando con el SPD y ahí nosotros tenemos un campo de trabajo propio que nadie nos puede quitar.

El SPD, como dice nuestro Director Técnico, no es simplemente rellenar pocillos, eso lo puede hacer cualquiera. La labor que hace el farmacéutico antes del rellenado del blister, es muy amplia y pasa por revisar toda la medicación por si hay un posible PRM (problema relacionado con los medicamentos), buscar su solución , hablar con el médico, el seguimiento posterior cuando vienen a recoger los siguientes SPD… Esta es una labor para la que nosotros estamos expresamente formados.

Junto a este artículo de opinión ,va a ir otro de la farmacéutica adjunta que trabaja conmigo. Ella es la que lleva el día a día.

Un saludo a todos:

Elena Casado Montalbán



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